domingo, 7 de marzo de 2010

Los excesos son muy malos.

Era un sábado tarde. Me habían encargado comprar un lápiz de ojos. La persona que me lo encargo, como dudando que fuera capaz de acordarme lo marca del producto, me dio el lápiz gastado para que no tuviera que hacer nada. Prácticamente lo único que tenía que hacer era enseñar el viejo y decir: ¿Me das uno nuevo? Las tiendas de cosméticos me dan un poco de miedo. Tantos botecitos. Esos pasillos tan estrechos. Pero era un encargo fácil. Me sentía capaz. Estaba yo en la tienda con mi lápiz de ojos en la mano esperando que me llegara el turno, cuando la señora que estaba delante mío tuvo una conversación interesantísima con la dependienta. Estaban hablando de una crema para la cara. La dependencia le estaba contando las bondades de la crema. Fue ahí cuando la dependienta le dijo una frase que la tengo marcada. Le dijo que la crema era buena con las arrugas de expresión y contra (aquí viene lo bueno) el exceso de edad. Me quede de piedra. La señora tenía un problema de exceso de edad. Vamos que tenía demasiada edad. A quien se le ocurre. Que poco se cuida la gente. Exceso de edad. Espero que esa característica de la crema no este en la publicidad de la misma y sea solo un lapsus de la dependienta. La verdad es que no recuerdo la marca de la crema pero esta claro que una crema que es capaz de curar los excesos de edad tiene que ser buena. Los excesos son muy malos.

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