domingo, 25 de abril de 2010
Prueba de bricolaje superada.
Ante todo quiero dejar clara una cosa. No me hace especialmente gracia el bricolaje. Me da bastante pereza este tipo de cosas pero me guste o no de vez en cuando toca hacer alguna chapuzilla. La verdad es que echando la vista atrás ya son unas cuantas: cisternas de WC, persianas, lamparas, enchufes, armarios, mesas ... Esta vez le han tocado el turno a los pomos de las puertas de casa. Ha tocado cambiarlos. La cosa parecía fácil. Quitar los viejos y poner los nuevos. La primera pega. ¿Como se quitan los pomos de las puertas? Lo fácil es desatornillar, pero aquí no había ningún tornillo a la vista. Tiene que ser fácil. Me conciencio. Así que me pongo a mirar el pomo. Le doy vueltas. Lo miro por arriba, por abajo y veo un agujero. La cosa parecía clara. Le meto un destornillador por ahí y algo se suelta. Una parte del pomo sale. Vamos bien. De todas formas no os creáis. Me he tirado más de media hora para hacer esto y todavía no he conseguido nada. Ahora toca quitar el embellecedor. Hay que hacerlo con cuidado, ya que no es cuestión de cargame la puerta. Hago un poco de palanca y el embellecedor sale disparado. Salen a la luz dos tornillos. Parece que ya esta conseguido. Desatornillar, soltar y tengo el pomo viejo en la mano. Ahora solo toca poner el nuevo. Aquí llega el problema. Voy a meter el nuevo eje y sorpresa. No entra. No puede ser. Me habían dicho que eran de tamaño universal y yo lo tengo desplazado unos centímetros. Cunde el pánico. Tengo 6 pomos nuevos y no me valen para mis puertas. No puede ser que tenga que agujerear la puerta. No puede ser que cada pomo tenga una medida distinta. Llevo una hora de batalla. No puede ser que salga derrotado. Me miro las instrucciones del nuevo pomo y me doy cuenta que hay una pieza que tiene dos posiciones. Muevo la pieza con cuidado de no romperla y ¡Bingo! La pieza se mueve y puedo meter mi flamante nuevo pomo. Pongo los tornillos. Pongo el embellecedor. Intento poner la última pieza. Me doy cuenta que he puesto una pieza al revés. Quito el embellecedor. Quito los tornillos. Pongo la pieza en la posición correcta. Vuelvo a poner tornillos y embellecedor y ¡Victoria! En tan solo dos horas he cambiado un pomo. He vencido. Suenan las trompetas. Ya solo quedan 5. Pero ahora ya es pan comido. Ahora toca descansar y disfrutar de la victoria. Me merezco una cervecita.
martes, 6 de abril de 2010
El fin del mundo
Acabo de llegar de correr y he escuchado algo el la radio que me ha impactado. Estaban dando la predicción meteorológica para mañana y han dado una noticia que me ha hecho pararme en seco. Anuncian nubes para mañana y lo que me ha impactado de verdad: Se va a apagar el sol. Y se han quedado tan tranquilos. Tengo entendido que el la energía del sol es la base de la vida. Pues nada que mañana se va apagar. Estoy tremendamente consternado. He escuchado el anuncio del fin del mundo en la predicción meteorológica y después han pasado al fútbol.
sábado, 13 de marzo de 2010
El juego de Ender
Hacía tiempo que no leía un libro que me gustara tanto. Acabo de terminar "El juego de Ender" de Orson Scott Card y me ha impactado. Soy aficionado a la ciencia ficción sobre todo a la vertiente hard y este libro pasa a ser, con permiso de Asimov y la fundación, el mejor libro de ciencia ficción que me he leido. He dicho.
Ender, los insectores y Mazer Rackham pasan mi galería de la fama personal.
domingo, 7 de marzo de 2010
Los excesos son muy malos.
Era un sábado tarde. Me habían encargado comprar un lápiz de ojos. La persona que me lo encargo, como dudando que fuera capaz de acordarme lo marca del producto, me dio el lápiz gastado para que no tuviera que hacer nada. Prácticamente lo único que tenía que hacer era enseñar el viejo y decir: ¿Me das uno nuevo? Las tiendas de cosméticos me dan un poco de miedo. Tantos botecitos. Esos pasillos tan estrechos. Pero era un encargo fácil. Me sentía capaz. Estaba yo en la tienda con mi lápiz de ojos en la mano esperando que me llegara el turno, cuando la señora que estaba delante mío tuvo una conversación interesantísima con la dependienta. Estaban hablando de una crema para la cara. La dependencia le estaba contando las bondades de la crema. Fue ahí cuando la dependienta le dijo una frase que la tengo marcada. Le dijo que la crema era buena con las arrugas de expresión y contra (aquí viene lo bueno) el exceso de edad. Me quede de piedra. La señora tenía un problema de exceso de edad. Vamos que tenía demasiada edad. A quien se le ocurre. Que poco se cuida la gente. Exceso de edad. Espero que esa característica de la crema no este en la publicidad de la misma y sea solo un lapsus de la dependienta. La verdad es que no recuerdo la marca de la crema pero esta claro que una crema que es capaz de curar los excesos de edad tiene que ser buena. Los excesos son muy malos.
sábado, 20 de febrero de 2010
Impuestos y magdalenas.
Sábado tarde. Paseito. Antes de ir a casa me paso por una tienda para comprar una botella de vino para la cena. De paso compro pan y unas magdalenas para desayunar. Ya en casa vacío los bolsillos y saco el ticket de la tienda con la factura. Me paro a mirarla y veo una cosa que me resulta curiosa. En la factura esta detallado el precio de cada artículo junto con los impuestos. Veo lo siguiente:
- Vino: 16%
- Pan: 4%
- Magdalenas: 7%
¿Que han hecho las pobres magdalenas? Vale. Entiendo que el alcohol tenga los impuestos mas altos. De acuerdo que el pan es un producto de primera necesidad se le aplique el porcentaje mas bajo. Pero, ¿las magdalenas? ¿por que las diferenciamos del pan? Son unas magdalenas normales. Muy ricas por cierto. Hechas con aceite de oliva. ¿las magdalenas con chocolate tienen un tipo impositivo diferente?
En fin que me voy a descorchar el vino.
sábado, 13 de febrero de 2010
No me desees suerte
No os deseo suerte ya que esta puede ser buena o mala. Os deseo justicia.
Esto lo solía decir un profesor mio en la universidad antes de los exámenes, que no se porque me ha venido ahora a la cabeza.
sábado, 6 de febrero de 2010
No me gusta la gente falsa
Navegando por Internet he visto un grupo en facebook que me ha hecho reflexionar.
No me gusta la gente falsa
Si preguntas a la gente si le gusta la gente falsa dudo que salga alguien que le guste. Si preguntas también si te gusta la sinceridad la respuesta va a ser abrumadora. A todo el mundo le gusta la gente sincera. Todo es muy bonito pero la sinceridad tiene un precio. Le invitas a comer a una persona sincera. Te pasas el día cocinando tu plato estrella. A la persona sincera no le gusta nada lo que le has preparado. Le preguntas que le ha parecido la comida y la persona sincera te responde que una mierda. Que ha sido el peor [ponga aquí el plato preparado] que ha comido nunca. ¿Que pasa entonces? ¿Nos sigue gustando la gente sincera? Si planteamos este dilema en una encuesta seguro que la mayoría responde que le encanta que la persona a la que ha invitado responda la verdad. Pero en la vida real, si se da esta situación, seguro que las cosas no son tan claras.
Seguro que hay gente que pensará que la persona sincera tendría que haber medido sus palabras y no decir que la comida era una mierda. A fin de cuentas era un invitado. Resumiendo: que tendría que haber sido falso y no decir lo que pensaba. O quizás haber sido mas sutil. Pero ¿que es un sincero sutil? Si le ha parecido una mierda, ¿que palabra tenía que haber usado?
En fin que me estoy poniendo espeso. Menos mal que no cocino bien y esto no me ha ocurrido nunca.
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